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Página 1 de 7 El hombre ha evolucionado solucionando cuestiones cada vez más complicadas, con las que ha ido construyendo nuevas entidades o sistemas, los que denominamos artificiales, es decir, no creados por la naturaleza. A nuestra capacidad para realizar esta actividad la hemos denominado, entre otras acepciones, creatividad, inventiva o innovación. Constituye la base de nuestra prosperidad en forma de descubrimientos e invenciones. Con el paso del tiempo, las cuestiones resueltas de forma innovadora se van traspasando a la categoría de “problemas triviales o conocidos”. A lo largo del siglo XX el pensamiento creativo ha despertado un interés creciente, así como la convicción de que se podían encontrar caminos que facilitarían el proceso a seguir. Ha existido una intensa búsqueda de la “esencia creadora” del cerebro humano, y, como consecuencia, han ido apareciendo herramientas, metodologías y teorías para explicar la creatividad. El origen de una innovación surge a partir de un conflicto básico: deseamos hacer algo, pero no sabemos como hacerlo por medios accesibles o conocidos. La realidad es que se siguen abordando los problemas innovadores con el método de ensayo y error, más o menos mejorado con brainstorming, pensamiento lateral o sinéctica, por mencionar algunas de las metodologías creativas más conocidas. En la práctica, esto implica una búsqueda divergente, la búsqueda se mueve en direcciones no definidas, llegando incluso a ser aleatorias. Esto es un importante lastre ante la complejidad creciente de las tareas que afrontamos, así como la necesidad de realizarlas en un tiempo más corto. La metodología para una Innovación Sistemática, entendida como un proceso racional, coherente y estructurado para ayudarnos a manejar nuestra innovación y creatividad, ya está desarrollada actualmente y se está aplicando y extendiendo por todo el mundo.
La forma de abordar el trabajo innovador de una forma sistemática, empieza estudiando la situación a la que nos estamos enfrentando, conociendo, entre otras cosas, la estructura del sistema implicado, su entorno, las partes fundamentales que lo componen, la función que necesitamos que se lleve a cabo y aquello que nos está entorpeciendo el beneficio deseado. Se busca el conflicto que está originado la imposibilidad de utilizar rutas triviales o conocidas, sin aceptar soluciones de compromiso como forma de resolución, buscando llegar al fondo, para plantear los conflictos en forma de contradicciones. La Contradicción Administrativa define un conflicto con una solución desconocida, normalmente de forma imprecisa y abstracta. No suele proporcionar información relevante para poder abordar una solución. La Contradicción Técnica define un parámetro, propiedad o parte del sistema que mejora, mientras que otra empeora. Por ejemplo aumentar la potencia de un motor implica un mayor consumo de combustible. La Contradicción Física establece que para la misma variable se debe tener un valor y también otro extremadamente diferente. Por ejemplo algo debe estar caliente y frío a la vez. Las Contradicciones Técnicas y Físicas proporcionan información para resolver los problemas de forma realmente innovadora. Durante más de 50 años se han estudiado las bases del conocimiento humano, empezando por las patentes con un contenido realmente innovador, y se ha encontrado la forma de “codificar” los elementos cruciales de las mejores soluciones en modelos de sistemas estandarizados, de modo que sea fácil encontrar el camino del conocimiento. Esto incluye saber como evolucionará un producto o, simplemente, cómo se han solucionado clases genéricas de problemas, con similitud conceptual al que nos estamos enfrentando.
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